
Somos parte viva de una historia que continúa. Para ello debemos valorar las
Comisiones Diocesanas y fortalecer los Encuentros Regionales. No hemos realizado un Congreso sobre la comunicación, sino de comunicadores, les decía en las palabras de apertura de este Congreso. El acento está puesto en la persona de ustedes, queridos comunicadores, porque están llamados a ser testigos y protagonistas de esta realidad comunicacional al servicio del evangelio. Esto nos habla de la importancia de la vida espiritual de cada comunicador, de cada uno de nosotros, como nos decía el Santo Padre: "hoy la santidad de todos los miembros de la Iglesia es una urgencia pastoral".CONCLUSIONES DEL TERCER CONGRESO DE COMUNICADORES
Como presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social presento las siguinetes conclusiones, fruto de la reflexión y del trabajo realizado por representantes de las
diversas regiones del país sobre el lema "Comunicador: ¿quién es tu prójimo?", que comprometen nuestra presencia en la pastoral de la comunicación de la Iglesia Los medios masivos ocupan un lugar decisivo en la formación de valores y actitudes de las personas y en la creación de la cultura, por eso en el momento actual es imprescindible que cada uno asuma su responsabilidad en este tema. Valoramos, que en medio de la profunda crisis que vivimos, la libertad de expresión sea un valor ejercido e indiscutible; sin embargo, lamentamos que en demasiadas ocasiones ésta no sea utilizada para fortalecer el bien común y respetar la dignidad de las personas.Deseamos ser parte activa en el esfuerzo por restablecer los vínculos sociales, y por construir una comunicación que contribuya a articular un proceso de cambio capaz de canalizar la vocación participativa de todos los ciudadanos. Reconocemos, la potencialidad del Dialogo Argentino como espacio abierto y plural; por ello, aspiramos a que se constituya una Mesa Sectorial de Comunicación, en la cual deseamos contribuir y en la que, empresarios, periodistas, productores, comunicadores, investigadores y educadores de la comunicación, puedan aportar su esfuerzo para recuperar los valores morales y la
ética en el desempeño de las responsabilidades cívicas y públicas.Creemos fundamental que en todas las diócesis se consoliden los equipos o las estructuras básicas de la comunicación y que se agilicen los procesos de información al interno de la Iglesia para potenciar la nueva etapa que nos urge desde una viva comunión eclesial.
Interpelados por la necesidad de recuperar los valores fundamentales de nuestra convivencia como Nación, nos comprometemos a hacer de esta pastoral específica una experiencia de comunión, integradora de proyectos existentes y posibles, abierta a la creación de redes y flexible en su capacidad de relacionarse.
Valoramos en este Congreso la participación de varias Facultades de Periodismo y Comunicación de Universidades Nacionales y Privadas, que han contribuido a favorecer la reflexión sobre la temática propuesta. Hacemos votos para que esta iniciativa sea el inicio de un ejercicio de diálogo
cuyos resultados puedan llegar a ser un aporte crítico y propositivo al papel de los medios de comunicación en la sociedad.Reiteramos nuestro empeño por la formación espiritual, cultural y ética de todo profesional y agente de pastoral dedicado al mundo complejo y apasionante de la comunicación.
Asumimos el llamado del Episcopado Argentino a pasar del "queremos ser Nación" a "construir la Nación", generando caminos de esperanza, desde la solidaridad al servicio del bien común. Para ello queremos comunicar "la belleza de la caridad de la verdad que comparte el dolor, con respeto y de manera digna", sin fragmentar, sin construir ficticiamente la realidad.
Aspiramos a que el uso de los Medios de Comunicación Social sea una expresión común en la vida Pastoral de la Iglesia para ejercer con mayor fecundidad el mandato misionero y de servicio a la comunidad que nos reclama el Evangelio.
Para concluir y retomando las palabras de Mons. John Foley creo que es oportuno
recordar y asumir aquellos tres pilares que él nos proponía como la base de una auténtica comunicación: la búsqueda de la verdad, el respeto a la dignidad de toda persona y el compromiso por el bien común.Poniendo bajo el amparo de nuestra Madre de Luján las conclusiones de este Tercer Congreso de Comunicadores, volvamos a nuestras tareas y compromisos cotidianos con la certeza y la esperanza de un camino al que estamos llamados por nuestro Señor Jesucristo.
Mons. José María Arancedo
Obispo de Mar del Plata
Presidente
Comisión Episcopal de Comunicación Social
Buenos Aires, 13 de Octubre de 2002










